Disfruta de la belleza de Praga

1 febrero 2016

Praga es la capital de la República Checa así como de la región de Bohemia, antiguo reino. En 1992 su casco histórico recibió el título de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

¿Nos adentramos un poco en la conocida como ciudad de las torres?

No te preocupes si no dispones de mucho tiempo para escaparte, te proponemos un plan en Praga que puedes disfrutar en solo dos días. La ciudad no es grande y los lugares de mayor interés turístico y cultural están bastante concentrados, así que disponte a calzarte unas buenas zapatillas porque recorreremos a pie la ciudad.

1. El Castillo de Praga

Con 570 metros de largo y 130 de ancho Praga puede sentirse orgullosa de albergar el castillo antiguo más grande del mundo. No es un castillo como el que podamos imaginar por referencias cinematográficas, no tiene foso ni se parece a una construcción medieval.

Se trata de un conjunto de palacios conectados entre sí por calles y patios situado en lo alto de una colina. La zona en la que está situado es un barrio y recibe el nombre de Hradcany, un poco complicado de pronunciar para nosotros, y previo a la formación de la ciudad de Praga, éste, junto a tres barrios más ( Mala Strana, Ciudad Vieja y Ciudad Nueva) ocupaban el territorio. La historia de Hradcany es cuando no, interesante y no está de más conocer unos datos si te dispones a visitarla. Hasta 1541 era un distrito formado por casas muy humildes que habitaban los sirvientes de la nobleza alojada en el Castillo de Praga. En ese fatídico año hubo un incendio que arrasó con la localidad y sus gentes.

A partir de entonces se produjo la reconstrucción, pero Hradcany nunca volvió a ser la misma. Puesto que reconstruyó quien tuvo medios para hacerlo, todas las viviendas colindantes al Castillo las ocuparon durante los siglos XVII y XVIII las grandes autoridades eclesiásticas y los nobles. Dar un paseo por sus calles puede desvelarnos a través de la arquitectura su historia.

Debido a su larga existencia, el Castillo de Praga presenta casi toda la variedad de estilos arquitectónicos que podamos encontrar en todo un milenio. Desde Gótico, Neogótico, Renacentista y el más reciente, el estilo Barroco que fue impulsado en esta construcción por la última reina de la familia de los Habsburgo, María Teresa de Austria. Dentro del Castillo es importante que te tomes un buen rato para visitar la Catedral de San Vito, la Basílica y el convento de San Jorge, el Callejón de Oro y la Torre Daliborka.

2. El Puente de Carlos

El segundo lugar al que queremos llevarte es el Puente de Carlos, que conecta dos de los antiguos distritos mencionados anteriormente, Ciudad Vieja y Mala Strana.

Previo a su construcción ocupaba ese sitio el Puente de Judith, pero debido a unas trágicas inundaciones, el rey Carlos IV decidió demolerlo y construir este otro con su nombre y en su lugar. Finalizada su construcción en el siglo XV, el Puente más antiguo de Praga era en aquel entonces el canal de comunicación de los distritos más importante.

Tiene una longitud de 516 metros y una anchura de 10. Protegido por tres torres repartidas entre los dos barrios, una de ellas es la construcción gótica considerada como la más impresionante del mundo. Lo decoran un total de 30 estatuas que fueron esculpidas y transportadas hasta allí a posteriori, alrededor de 1700 y son de estilo Gótico. Merece la pena visitarlo tanto de día como de noche, puesto que encontraremos dos ambientes muy distintos. De día, mercadillos, artistas y turistas curioseando; de noche, una calma que te transporta atrás en el tiempo.