Recomendaciones para viajar a Túnez

14 enero 2016

Viajar a Túnez no significa solo eso. Viajar a Túnez significa perderse en un universo de olor a especias, ráfagas de viento que impulsan granos de arena, millones de colores brillando en las ropas de sus gentes y en las fachadas de sus casas.

Viajar a Túnez es una experiencia completa. Valles fértiles, vastas mesetas, ríos interminables como el Medjerda, la semidesértica estepa en la que abundan lo shatts (lagos salados que se encuentran a nivel del mar), numerosos oasis en los que crecen palmeras datileras y en los que se aprovecha para cultivar hasta la costa y el abrumador desierto del Sáhara, que ocupa un 40% de la superficie del país. Todo eso son palabras sobre Túnez. ¿Las convertimos en realidades?

Puedes consultar webs de paquetes vacacionales en los que se te ofrecen vuelos y hoteles a Túnez por precios muy asequibles, aunque nuestro consejo viajero es que seas valiente y te atrevas a organizar tú tu propio viaje, puesto que así, además de muy posiblemente conseguirlo más barato, disfrutarás de otra manera sabiendo que vas a donde realmente quieres ir. Nos hemos informado acerca de los vuelos España - Túnez, por ejemplo saliendo desde Madrid, con un mes de antelación y con una duración de 8 días. Tienes ofertas de vuelos desde 120 euros hasta el precio que estés dispuesto a pagar según la compañía con la que decidas volar. ¿No está mal, verdad?

Te recomendamos que planifiques tu viaje a Túnez entre los meses de marzo y septiembre, concretamente abril-mayo serían unos buenos meses. Te preguntarás por qué. Se trata de un país que, a pesar de tener una costa estupenda bañada por el Mar Mediterráneo, alcanza temperaturas durante el verano bastante escandalosas. Por lo que, si no quieres agobiarte de calor en un autocar de turistas que recorra medio país, nuestro consejo es que vayas en primavera. De diciembre a febrero tampoco es una buena época puesto que las precipitaciones son más que abundantes.

Dos cosas importantes que no puedes dejar de meter en la maleta son un abrigo por si (y te recomendamos que así lo hagas) te apetece descubrir el Sáhara, y un pañuelo o fular. Las temperaturas en el desierto son de un extremo total. Por la noche hace mucho frío a pesar de que sea pleno verano. Ese abrigo no te va a estorbar. El pañuelo o fular (o lo que tengas por casa que haga esa función) no es solo por si quieres entrar en las mezquitas, es porque el viento del desierto es muy cansino y transporta con él granitos de arena que terminarán alojados en tus ojos y boca. Por precaución, no te lo olvides.

Por otra parte, siempre saltan las alarmas entre amigos y familiares cuando les comentas que pasarás tus vacaciones en Túnez. Pues bien, Túnez es un lugar peligroso como cualquier otro. Hemos hablado con varios viajeros que ya han estado en diversas ocasiones en el país y ninguno de ellos ha tenido una mala experiencia más allá de alguno que sufrió la pillería de algún carterista en mercados muy concurridos. Algo que puede sucederte en cualquier sitio, desde Madrid hasta Bali. Aún así, puesto que surgen las alarmas, para que te quedes más tranquilo te recomendamos que te inscribas antes de viajar en el registro de viajeros informático del Ministerio de Asuntos Exteriores, de forma que si por mala suerte pasara una emergencia, podrían localizarte y asistirte si fuera necesario.

Por último, comentarte que sería un pecado que no disfrutases de la gastronomía local. La oferta de alojamientos muy turísticos y masificados a veces da pie a que la comida que sirvan en esos establecimientos sea internacional, y por favor ¡no permitas comer spaghetti en Túnez! Trata de informarte de restaurantes familiares, que los hay; de alojamientos quizá un poco más modestos pero auténticos, en los que podrás probar esa mezcla de sabores, olores y magia que componen la gastronomía tunecina.