Rincones de Mallorca: Valldemossa

1 enero 2016

Si preguntas a cualquier mallorquín cuál es el pueblo más entrañable y pintoresco, la mayoría de veces oirás que es Valldemossa. A tan solo 17 km de Palma, Valldemossa está situado a 436 metros sobre el nivel del mar, y forma parte de la Serra de Tramuntana, cadena montañosa que se extiende a lo largo de toda la costa septentrional de la isla. La Serra fue nombrada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 2011 cuyo pico más alto es el Puig Major.

El origen del nombre del pueblo se explica por la influencia del dominio islámico en Mallorca, durante 300 años, tras la invasión de la Península Ibérica en 711. Valldemossa = Valle de Mussa.

Mussa era el nombre del noble árabe que se asentó en el valle.

En 1229, Mallorca fue reconquistada por el rey de Cataluña y Aragón Jaime I. Años más tarde en 1276, el filósofo Ramón Llull fundó el monasterio de Miramar en Valldemossa. En él se constituyó la primera escuela de lenguas orientales de Europa.

Un tiempo después, el segundo hijo del rey Jaime I que sería nombrado rey de Mallorca, Jaime II, mandó construir un palacio en Valldemossa para su hijo Sancho en el año 1309. En el mismo siglo, en el año 1399 se fundó la Cartuja de Valldemossa. El Rey Martín I de Aragón cedió el espacio del palacio a los monjes cartujos que lo transformaron en un lugar para la dedicación religiosa.

Ahora que ya tienes las nociones históricas básicas sobre Valldemossa, vamos a decirte que siempre ha sido un pueblo en el que grandes personalidades han deseado vivir.

George Sand y Chopin

”Todo lo que el poeta y el pintor pueden soñar, la naturaleza lo ha creado en este lugar”. Así se expresaba la poetisa George Sand al referirse a la Real Cartuja de Valldemossa. Ese fue el refugio de su amor con el gran músico Chopin, que en Valldemossa compuso buena parte de sus Preludios. Sand llegó a Mallorca en el invierno de 1838, acompañada del célebre pianista polaco.

Se hospedaron en dos modestas celdas de la Cartuja de Valldemossa. Desde allí disfrutaron, en palabras de Chopin, del “más hermoso lugar del mundo”.

Rubén Darío y Santiago Rusiñol

Dos de las personas que más amaron Mallorca y, sobre todo, la Serra de Tramuntana, fueron el poeta nicaragüense Rubén Darío y el pintor y escritor catalán Santiago Rusiñol. Coetáneos, pertenecieron al mismo movimiento de renovación literaria y artística, el Modernismo. Vivieron largas temporadas en Mallorca, incluso en la misma casa en momentos diferentes, pero no se encontraron nunca en la isla. De hecho, su último encuentro se produjo en Barcelona en 1914, precisamente después de que Darío abandonara de manera precipitada Mallorca en diciembre de 1913.

Gaspar Melchor de Jovellanos

Jovellanos, ministro de justicia del rey Carlos lV fue desterrado por Godoy en 1801 a la Cartuja de Valldemossa. Los monjes convinieron su condición de preso en la de huésped ilustre, habitando una celda de la planta noble de la torre de huéspedes, que fue construida en 1555 para defender al pueblo de los ataques moros. Entre estos muros de metro y medio de ancho, Jovellanos se inspiró para escribir su Instrucción pública, una Historia de la Cartuja de Valldemossa y un diario que refleja su estancia entre “rejas” mallorquinas.

Estas son algunos personajes históricos que no podían dejar atrás la atracción que Valldemossa ejercía sobre ellos. Estamos seguros que, desde el mirador en la carretera, a pocos km antes de llegar, esa imagen de cuento de hadas te atrapará. Cuando llegues, no olvides tomarte un chocolate caliente con coca de patata y visitar la Cartuja.