Visitamos las cuevas del Drach

20 marzo 2016

Conocidas desde la Edad Media, pero exploradas en profundidad en 1880 por M.F. Will, las Cuevas del Drach constituyen una de las principales atracciones turísticas de Mallorca. Están situadas en Porto Cristo, localidad del levante de la isla que forma parte del distrito de Manacor, conocido entre muchas otras cosas por ser el hogar del gran tenista Rafa Nadal.

Es algo que se debe vivir. Sumergirse bajo tierra (con la seguridad añadida de que no te va a ocurrir nada inesperado que te fastidie la visita) e inhalar ese característico aire con un olor intenso a mar cerrado. Caminar acompañado de esa humedad entre estalactitas y estalagmitas cuyo origen se remonta millones de años atrás es una experiencia que satisface hasta al más escéptico. Cuando nos tomamos un minuto para desconectar de la ajetreada rutina que nos sumerge en la inercia de estos días, cerramos los ojos y somos capaces de únicamente disfrutar de lo que la naturaleza nos ha estado regalando durante toda nuestra vida, es un momento perfecto para hacer la visita que hoy te proponemos.

Los terrenos en los que se encuentran las Cuevas del Drach datan del periodo Mioceno, cuarta época geológica de la Era Cenozoica y primera época del periodo Neógeno, para que nosotros nos entendamos, hace mucho, mucho tiempo, unos 23 millones de años atrás. Es interesante saber que durante este periodo se produjo la continuación de la formación de elementos geográficos tan importantes como el Himalaya, los Alpes o los Pirineos. Nunca te acostarás sin saber una cosa más. Pues las cuevas de las que hoy te hablamos se supone que se formaron durante la misma etapa temporal.

Las filtraciones de agua han ido modelando durante millones de años las formaciones tan caprichosas que se encuentran en su interior, de forma que, gracias al pasar de los años y al agua podemos hablar de dos formaciones: estalactitas y estalagmitas, ambas formadas por carbonato cálcico más las composiciones minerales que el agua haya podido arrastrar. Las primeras son las que adornan el techo de las cuevas como si de esculturas psicodélicas se tratara, y las segundas, las estalagmitas, decoran junto a columnas de formación natural el suelo.

En 1896, 16 años después de su exploración, se descubrió que existía un lago en la parte más profunda del final de la cueva. El lago fue llamado Martel, en honor a uno de los exploradores que contribuyó al descubrimiento. Desde 1930 se acondicionó la cueva para que pudiera ser visitada, y para ello, se contrató al conocido ingeniero apellidado Buigas para que diseñara una instalación eléctrica que recorriera toda la formación natural.

La verdad es que es de agradecer esa labor, y las posteriores de mantenimiento, porque no quisiéramos imaginar lo salvaje de la experiencia sin luz alguna y bajo tierra. Además de la propia cueva, como atractivo turístico, podríamos destacar el concierto de música clásica que ofrece un cuarteto en barca en el lago Martel durante unos diez minutos. No importa si lo tuyo no es la música clásica, ¿cuántas veces podrás apreciar el sonido de una gran composición en un entorno tan especial? Te recomendamos que lo experimentes. No te arrepentirás. También podrás pasear en barca por el lago (si no te apetece, han habilitado un puente y puedes cruzar el lago a través de él).

Cuestiones prácticas:

  • Localización: Ctra Cuevas s/n 07680 Porto Cristo Mallorca, Islas Baleares / España

  • Teléfono: (Es importante reservar con antelación o puedes verte sin plazas) (+34) 971 820 753

  • Precio entrada adulto: 14’50 euros.